lunes, 29 de noviembre de 2010

Cuando me arrojó contra la sala del compartimento caí mal y sentí como tronó algo en mi pierna. No tenía derecho de detenerme ni de nada. santé del tren tras de él.

-No sabes las ganas que tengo de... de patearte el trasero-dije abofeteandolo.

-Todo es tu culpa y es la única opción que tenía, porque como espero te acuerdes no podemos aparecernos en Hogwarts por la cantidad de hechizos que hay. No sé que pretendias, ¿cuál es tu juego que nos explusen? ¿qué me castiguen por no cumplir con las obligaciones?-también estaba molesta por no haber podido retirar el hechizo que puso sobre la puerta, la furia que tenía no me estaba dejando pensar nada bien.

Lo arrojé y caminé decidida con rumbo al castillo, cuando noté que la pierna me dolía mucho, debía haberme esguinzado. Aguanté el dolor y seguí cojeando mientras pensaba como iba a llegar allì.

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