Habia que ser demasiado cabeza hueca para intentar de arrojarse al vacío con el tren en marcha. La miré hacer el primer movimiento, sin inmutarme, observándole. ¿Realmente tendría las suficientes agallas para saltar? cuando la vi dispuesta a todo, y a regañadientes, la sujeté por el unforme, y la arrojé hacia el asiento con mucha brusquedad.
-¿Acaso estás loca de remate Evans? - Le dije molesto con la varita por delante- ¡NO estoy dispuesto a tolerar que te hagas la valiente o la muy estúpida! ¡Ni tampoco ser el mudo testigo de tu intento de homicidio! -Quería decirle muchas cosas pero el enfado me lo impidió. Lo único que atiné a hacer, antes de lanzar improperios, fué quitar el hechizo que había puesto sobre la cerradura y salir de ahí sin mirar atrás.
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