miércoles, 27 de octubre de 2010

Desvié mi mirada de su contacto, intentando en vano no prestarle atención. Ya no quería cantar y saqué un libro para ocultar tras el mi enfado hacia su simple presencia. Hacer como que no existía era imposible.

Seguía parado allí mirando y eso me impacientaba.

-Cuando una puerta está cerrada claramente es prohibición, e indica claramente que antes de pasar debes ser invitado. Por si no te has dado cuenta yo no te he invitado ni te invitaría a entrar nunca. Así que como yo llegué antes lo mejor es que te largues.

El silencio siguió.

-Potter no quiero pelear más, no aguanto más desplantes, ni humillaciones, así que tú ganas-me levanté de golpe, guardando el libro caminando con dirección a la salida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario