La canción imagine de los Beatles no paraba de sonar mientras mi padre conducía el auto con destino a King Cross. El anden 9 ¾ me llevaría de vuelta a cursar el último año en mi adorado colegio Hogwarts. Debía reconocer que me deprimía tener que abandonar la escuela. Era un lugar especial que siempre llevaría en el corazón por todas las enseñanzas, aventuras, diversión, recuerdos y grandes amigos conocidos.
Me parecía como si hubiera sido tan solo unos días atrás cuando esa carta apareció en mi buzón invitándome a un colegio de magia. La primera reacción de mis padres fue miedo, no podían creer que existiera un mundo de magia y menos que hubiera un colegio para que se estudiara, peor aun que su nena, como me decían, fuera una bruja.
Afortunadamente apareció Dumbledore un día para explicarles todo paso a paso y asegurarles que no me volvería verde, malvada y mucho menos me aparecerían verrugas, solo seria mucho mas especial de lo que ya era y podría controlarlo.
Bajé corriendo del auto emocionada de regresar a mi mundo mágico, ya después tendría tiempo para pensar en estudiar para mis próximos éxtasis, sabia que serian difíciles pero sabia que si me dedicaba aprobaría todo.
Otra tarea más tenía pendiente, llevaría acabo una pequeña venganza. Después de un largo verano iba a desquitarme del ultimo plan macabro del pesado de Potter y sus amigos, omitiendo a Remus claro, el siempre había sido amable conmigo, pero todos los demás guiados por ese mal viviente, eran los culpables de ese chicle mágico que me obligó a llevar el pelo corto el día de la foto de final de curso y el resto de las vacaciones.
Crucé el muro invisible a la vista humana topándome con el imponente tren que nos llevaría a mi destino. Me despedí de mis padres, ya caminé para abordar el tren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario